Publicado en marzo 10, 2009 Iván de León No hay comentarios
Hacer algo para sentirte bien te pone de humor para seguir haciéndolo.
No debes esperar hasta tener ganas de hacer algo para entrar en acción. Si tan sólo comienzas, tendrás ánimo para continuar haciéndolo. En el caso del ejercicio esta premisa aplica muy bien. Muchas veces no nos vemos poniéndonos los zapatos y saliendo a correr, paseando en bicicleta después del trabajo o haciendo unas repeticiones de abdominales antes de dormir. Quizás pensarás que es muy difÃcil por tu situación actual.
Puedes ponerte un montón de excusas (está haciendo frÃo, no tengo tiempo o lo que sea). Seguramente lo que te falta es motivación. ¿No me crees? Te daré un ejemplo: piensa en algo que desees con mucha fuerza… hazlo, imagÃnate bien lo que quieres. Si te dijera que voy a conseguir eso que tanto deseas, pero antes tienes que salir a caminar 10 minutos, ¿no lo harÃas? Eso es motivación.
Comienza a hacer algo, te aseguro que una vez que te pongas en marcha, te sentirás bien y te complacerá lo que haces. Haz la prueba ¡y comienza YA! Puedes empezar por sacar a pasear al perro, subir las escaleras de tu edificio o simplemente salir a caminar un rato.
Si sigues leyendo es porque decidiste dejarlo para después…
¿Qué hago para motivarme?
“Para motivarme a hacer ejercicio, me hago una imagen mental de lo bien que me siento después de hacer algo bueno por mi. Me imagino mi cuerpo saludable, en forma y también con un aumento de energÃa, gracias al ejercicio. Pienso que gano mucho haciendo lo que tengo que hacer y vale la pena ponerme en marcha. Me decido y comienzo, un paso, otro paso y asà sucesivamente…”
Me voy a hacer ejercicio… ¡hasta luego!
¿Te gustó el artículo?
Te recomendamos más artículos saludables en la categoría:
General